Tres instituciones de investigación de Barcelona se han unido para lanzar el primer programa conjunto del mundo en genómica médica evolutiva. La iniciativa, lanzada esta semana en un simposio inaugural en el Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona (PRBB), es una colaboración entre el Centre for Genomic Regulation (CRG), la Facultad de Medicina y Ciencias de la Vida de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y el Institut de Biologia Evolutiva (IBE: CSIC-UPF). Dirigido por el profesor de investigación ICREA Manuel Irimia, el programa busca aprovechar los principios evolutivos para comprender mejor las causas moleculares de las enfermedades y mejorar la salud humana. Cuenta con el apoyo de una financiación inicial de un millón de euros de la Generalitat de Catalunya. «Comprender la historia evolutiva de nuestros genomas no es solo un ejercicio académico, sino un paso crucial hacia la medicina personalizada», afirma el Dr. Irimia. «Al estudiar la diversidad genómica entre especies, poblaciones e incluso células individuales, podemos obtener información sin precedentes sobre cómo han evolucionado los mecanismos de las enfermedades a lo largo de la historia de la vida en la Tierra». El programa Evolutionary Medical Genomics (EvoMG) une las dos disciplinas emergentes de la medicina evolutiva y la genómica médica. La genómica médica proporciona información inestimable sobre las bases genéticas de las enfermedades humanas mediante el uso de datos genómicos, mientras que la medicina evolutiva ofrece una perspectiva única para comprender mejor las enfermedades y los patógenos.
El Genome Phenome Archive (EGA) proporcionó una plataforma segura para el almacenamiento y la distribución de datos genómicos y fenotípicos, facilitando la colaboración internacional entre investigadores. Esto permitió a la comunidad científica mundial acceder a datos valiosos necesarios para comprender la evolución de la COVID-19, los patrones de transmisión y los factores genéticos que influyen en la susceptibilidad y la respuesta de los pacientes a la enfermedad. También es un recurso crucial para acelerar la investigación sobre el cáncer.
