El conglomerado de medios estadounidense Disney ha reanudado la producción del programa de entrevistas nocturno "Jimmy Kimmel Live" después de que una interrupción de una semana provocara críticas masivas. El programa regresa el martes 23 de septiembre de 2025, según anunció Disney en un comunicado oficial. La compañía justificó la prohibición inicial con el deseo de no avivar aún más una tensa situación nacional y calificó algunos de los comentarios del presentador como inapropiados y desconsiderados. Tras intensas conversaciones internas con Kimmel, se ha llegado a un acuerdo para continuar con el programa.
El conflicto estalló tras un monólogo de Kimmel el 15 de septiembre, en el que criticó las reacciones del movimiento MAGA al asesinato del activista conservador Charlie Kirk. Kimmel acusó al grupo de distanciarse desesperadamente de él y instrumentalizar políticamente al perpetrador. La pieza se volvió viral y provocó fuertes reacciones. El presidente de la FCC, Brendan Carr, nominado por Trump, amenazó a Disney con la revocación de la licencia de las emisoras afiliadas a ABC, citando la política contra la distorsión de noticias. Carr instó a la compañía a tomar "medidas" contra Kimmel y advirtió sobre las consecuencias para otros formatos como "The View" o los programas de Seth Meyers y Jimmy Fallon.
Bajo la presión de Carr y grupos de emisoras locales como Nexstar y Sinclair, que retiraron el programa de sus programaciones antes de tiempo, Disney suspendió la producción justo antes de la emisión prevista para el 18 de septiembre. Nexstar, que actualmente busca la aprobación de la FCC para una fusión de 6.200 millones de dólares con Tegna, lo justificó en el interés público. Sinclair incluso exigió una disculpa de Kimmel a la familia Kirk, así como una donación a Turning Point USA. El CEO de Disney, Robert Iger, y la jefa de televisión, Dana Walden, sopesaron los riesgos, incluidas las amenazas de pérdida de publicidad y las amenazas contra los empleados, y decidieron la suspensión temporal.
La decisión provocó una ola de indignación, que fue vista como una capitulación ante la censura estatal. Personalidades como Howard Stern y John Oliver pidieron boicots a los productos de Disney y a las suscripciones a servicios de streaming. Muchos espectadores cancelaron sus contratos, lo que provocó una disminución notable de los ingresos. Los demócratas en el Congreso amenazaron con investigaciones, e incluso republicanos como los senadores Ted Cruz y Rand Paul criticaron el enfoque de Carr como una violación de la libertad de expresión. El debate refleja tensiones más amplias desde que la administración Trump busca regular más estrictamente los medios comerciales, incluidos casos anteriores como los recortes a Stephen Colbert.
La reintroducción del programa marca un éxito parcial para los boicoteadores, pero conlleva incertidumbres. Sinclair anunció que seguirá evitando el formato de Kimmel, independientemente de los planes de Disney. Los expertos ven en el incidente una señal de advertencia sobre la independencia de la operación mediática bajo presión política y exigen mecanismos de protección más sólidos para periodistas y artistas. Kimmel, un crítico de larga data de Trump, planea abordar los eventos en su programa de regreso, según informes, sin hacer concesiones públicas.
