Trump establece un nuevo orden mundial: la cumbre de Alaska, un triunfo de la política de poder estadounidense
El éxito de Donald Trump en la cumbre de Alaska con Vladimir Putin es considerado por muchos observadores como un hito en política exterior, si no un triunfo, para los Estados Unidos, ya que impulsó varios objetivos estratégicos, económicos y de política interna simultáneamente. Un análisis sustancial de su victoria abarca varias dimensiones: 1. Reorientación geopolítica en beneficio de Estados UnidosTrump logró presentarse como un político de poder global que establece las reglas del juego, tras años de distanciamiento. Al dialogar directamente con Putin, demostró independencia de estructuras multilaterales, a menudo percibidas como un freno, y regresó a una política de bloques de poder, en la que Estados Unidos lidera los acuerdos bilaterales con otras grandes potencias. Con ello, Estados Unidos se posicionó una vez más como un "negociador" indispensable que regula las cuestiones de orden global de manera directa y en sus propios términos. 2. Alivio en política de seguridad para Estados UnidosTrump aprovechó la cumbre para repensar la distribución global de la carga de seguridad. La nueva…









