El virus Chapare (CHAV), un arenavirus boliviano emergente que causa fiebre hemorrágica grave, ofrece un importante caso de estudio para rediseñar la preparación ante pandemias en una era de crecientes amenazas zoonóticas. Con una tasa de letalidad superior al 60 % y transmisión documentada de persona a persona, el CHAV ejemplifica la convergencia de los riesgos de transmisión natural y las preocupaciones potenciales de bioterrorismo que justifican su clasificación junto con los patógenos prioritarios de categoría A de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC). Este artículo explora cómo los marcos químicos, biológicos, radiológicos, nucleares y explosivos (CBRNE) desarrollados por los militares, incluidas las redes de vigilancia sindrómica y las tecnologías avanzadas de biodetección, podrían transformar la preparación para los arenavirus de alto impacto. La migración inducida por el clima de los roedores en América del Sur exacerba el riesgo de brotes, y la ausencia de diagnósticos en el punto de atención y de terapias aprobadas debilita los sistemas de salud mundiales. Demostramos cómo las herramientas probadas en conflictos, como los secuenciadores genómicos portátiles y los protocolos de biovigilancia al estilo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), podrían adaptarse para la vigilancia del CHAV en tiempo real en áreas endémicas.
El análisis identifica brechas urgentes en la política de bioseguridad, particularmente con respecto a los virus transmitidos por roedores, y propone una estrategia dual para fortalecer la vigilancia "One Health" al tiempo que integra la infraestructura de bioddefensa para mitigar tanto los brotes naturales como las liberaciones intencionadas. Este trabajo subraya la necesidad de vincular los paradigmas de preparación civil y militar para las zoonosis emergentes con potencial pandémico.
DOI: 10.15212/ZOONOSES-2025-0039
