Pekín – Investigadores de la Capital Medical University de Pekín han demostrado en un estudio que los eosinófilos, un tipo de glóbulos blancos, suprimen el crecimiento de los cordomas. Los bajos recuentos de eosinófilos en sangre y tejido tumoral se correlacionan con una mayor proliferación tumoral, un curso más agresivo y una mayor tasa de recurrencia. Los resultados sugieren que los eosinófilos podrían representar un objetivo prometedor para enfoques inmunoterapéuticos en este tumor raro y resistente al tratamiento. El estudio se publicó en el Chinese Neurosurgical Journal.
Los cordomas son tumores raros de crecimiento lento con mal pronóstico, alta tendencia a la recurrencia y opciones de tratamiento limitadas. La radioterapia y la quimioterapia convencionales a menudo solo son insuficientemente efectivas, y la extirpación quirúrgica se ve dificultada por la proximidad a estructuras críticas. Por lo tanto, se necesitan urgentemente nuevos enfoques terapéuticos.
El equipo de investigación dirigido por el Prof. Liu Pinan (Beijing Neurosurgical Institute) y el Dr. Wang Bo (Beijing Tiantan Hospital) investigó la influencia de los eosinófilos en la progresión tumoral. Los eosinófilos regulan las respuestas inmunitarias mediante la secreción de citoquinas y la interacción con otras células inmunitarias; sin embargo, su papel en los cordomas apenas se había investigado hasta ahora.
En el análisis se incluyeron datos clínicos de 142 pacientes con cordoma confirmado histopatológicamente, para los cuales estaba disponible el índice de proliferación Ki-67, un marcador del crecimiento de las células tumorales. Los pacientes se dividieron en grupos según los valores de Ki-67. La evaluación reveló una clara relación inversa: cuanto menores eran los recuentos de eosinófilos periféricos e infiltrantes en el tumor, mayor era la actividad proliferativa del tumor. En algunos pacientes, el recuento de eosinófilos en sangre volvió a disminuir tras la recurrencia.
Los cocultivos in vitro de eosinófilos humanos con una línea celular de cordoma humana proporcionaron pruebas funcionales: los eosinófilos indujeron apoptosis (muerte celular programada) en las células tumorales de forma dependiente de la dosis. Los análisis moleculares mostraron concentraciones elevadas de citoquinas proinflamatorias, en particular el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-?). El bloqueo del TNF-? con anticuerpos neutralizantes redujo significativamente la apoptosis inducida por eosinófilos. Por lo tanto, el TNF-? desempeña un papel central en el efecto citotóxico de los eosinófilos.
Los resultados demuestran que los eosinófilos inhiben activamente el crecimiento del cordoma. Los bajos recuentos de eosinófilos sirven como marcador de un comportamiento tumoral más agresivo y un mayor riesgo de recurrencia. Los investigadores ven en ello un nuevo enfoque para la inmunoterapia: la promoción o activación dirigida de las funciones de los eosinófilos podría frenar la progresión tumoral y mejorar el pronóstico.
El estudio fue financiado por el Public Welfare Development and Reform Pilot Project del Beijing Medical Research Institute y se publicó el 12 de diciembre de 2025 en el Chinese Neurosurgical Journal (DOI: 10.1186/s41016-025-00414-6).
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