Un nuevo y extenso estudio arroja una luz crítica sobre el uso del paracetamol durante el embarazo, hasta ahora considerado seguro. El análisis, publicado en la revista BMC Environmental Health, muestra vínculos entre el uso prenatal del analgésico y un mayor riesgo de trastornos del desarrollo neurológico como el TDAH y los trastornos del espectro autista (TEA) en niños.
Los investigadores evaluaron 46 estudios observacionales de las últimas dos décadas, que abarcan a más de 2,4 millones de participantes en total. Se observó que en 27 estudios se estableció una relación entre el uso de paracetamol durante el embarazo y trastornos del desarrollo neurológico. Nueve estudios no encontraron relación, mientras que cuatro estudios incluso sugirieron efectos protectores para ciertas enfermedades. Especialmente los estudios de mayor calidad, así como aquellos que investigaron una relación dosis-respuesta, respaldaron los hallazgos. Quedó claro que el uso más frecuente o prolongado de paracetamol se asocia con un mayor riesgo de ciertos trastornos.
Las investigaciones que utilizaron biomarcadores como las concentraciones de paracetamol en la sangre del cordón umbilical o el meconio, proporcionaron consistentemente indicios de una relación. Este método se considera más fiable, ya que no se basa en declaraciones subjetivas de las madres. Según los análisis, los posibles factores de confusión, como las enfermedades subyacentes de la madre que llevaron al uso de paracetamol, tuvieron una influencia mínima en los resultados.
El estudio también ilumina posibles mecanismos biológicos: el paracetamol atraviesa rápidamente la placenta y podría causar estrés oxidativo en el cerebro en desarrollo del feto, alterar los sistemas hormonales o influir en la expresión génica. Un modelo hipotético sugiere que el paracetamol, en combinación con otros factores de estrés, podría potenciar los riesgos, lo que sin embargo requiere más investigación.
Dados el amplio uso del paracetamol –más de la mitad de las embarazadas lo utilizan en todo el mundo–, los resultados son de gran importancia. Solo en EE. UU. podrían verse afectadas millones de futuras madres. Sin embargo, los investigadores no desaconsejan su uso, sino que recomiendan tomar la dosis efectiva más baja durante el menor tiempo posible y solo tras consultar a un médico.
El análisis también señala limitaciones metodológicas. Muchos estudios se basaron en autoinformes, que pueden ser imprecisos. Las diferencias en el diseño de los estudios y los métodos de medición impidieron una resumen estadístico de los resultados. Además, factores no medidos o sesgos de publicación podrían haber influido en los resultados. Los estudios con grupos de control de hermanos, que controlan factores genéticos y ambientales, arrojaron resultados mixtos, lo que subraya la complejidad de la cuestión.
Los investigadores enfatizan que los resultados no prueban causalidad, sino que indican asociaciones. Instan a realizar más estudios con métodos de medición directos y diseños robustos para aclarar las conexiones. Para las mujeres embarazadas, el mensaje sigue siendo usar paracetamol con precaución y bajo supervisión médica para minimizar los riesgos para el feto.
