Berlín, 28 de junio de 2025 – El sector biotecnológico alemán es objeto de intensos debates: mientras que durante la pandemia de coronavirus atrajo la atención mundial con las vacunas de ARNm, los expertos advierten ahora de un declive inminente. En comparación internacional, se observa un panorama mixto de fortalezas, potencial desaprovechado y desafíos crecientes. Este informe analiza la situación del sector basándose en datos actuales y lo compara con competidores globales.
Crecimiento con frenos
Según la encuesta de empresas BIOCOM 2024, que recopiló datos de 2023, el sector biotecnológico alemán registró un crecimiento de los ingresos a pesar del estancamiento económico. Sin la disminución de BioNTech debida a la pandemia, los ingresos aumentaron de 8.100 millones de euros (2022) a 8.750 millones de euros (+8 %). El número de empresas biotecnológicas dedicadas creció a 798, y el número de empleados a 47.400 (+10 %). Los gastos de investigación (I+D) alcanzaron un récord de 3.740 millones de euros (+12,2 %), siendo la investigación oncológica de BioNTech (1.780 millones de euros) la que más contribuyó.
Sin embargo, el crecimiento sigue estando por detrás de los líderes mundiales. El informe EY Biotech 2025 muestra que las empresas alemanas recaudaron casi 2.000 millones de euros en capital en 2024 (+78 % en comparación con 2023), pero esto es modesto en comparación internacional: Alemania invirtió el 0,02 % del PIB en biotecnología, el Reino Unido el 0,05 %. Estados Unidos domina con empresas como Eli Lilly o Amgen, cuya capitalización de mercado supera con creces a la de empresas alemanas como Qiagen o Evotec.
Fortalezas y debilidades
Alemania destaca por su sólida investigación básica y una industria química y farmacéutica consolidada. Centros como Múnich, Berlín y Heidelberg se encuentran entre los centros biotecnológicos de Europa, con especial atención a la oncología (102 ensayos clínicos en 2024) y el diagnóstico. La cartera de productos muestra madurez: 98 estudios de fase 2 y 21 de fase 3 indican avances.
Sin embargo, el sector lucha contra déficits estructurales. El informe de la ESMT Berlín y la Fundación Bertelsmann critica la débil transferencia tecnológica de la investigación a productos comercializables. Las elevadas barreras regulatorias, la escasez de personal cualificado y un panorama biotecnológico fragmentado obstaculizan la dinámica. A diferencia del Reino Unido, que se beneficia de una mejor red de contactos, o de Israel, que es competitivo a pesar de ser un sector joven, Alemania se queda por debajo de sus posibilidades.
Financiación: Un cuello de botella
La financiación sigue siendo un punto débil central. Mientras que EE. UU. destaca por sus altas inversiones de capital riesgo y financiación pública, las biotecnológicas alemanas se quedan atrás. En 2024, las entradas de capital riesgo cayeron a 898 millones de euros, muy por debajo del nivel del pico de la pandemia (2.400 millones de euros en 2022). La dependencia del capital extranjero, como demuestra un estudio del Instituto Max Planck, subraya la escasa financiación propia.
Comparación internacional: EE. UU. y Reino Unido a la cabeza
EE. UU. lidera el sector biotecnológico mundial, con una capitalización bursátil que supera al mercado europeo. El Reino Unido, a pesar de tener menos fármacos en desarrollo, muestra una mayor interconexión y una mejor financiación. Alemania se sitúa en un nivel intermedio: supera al Reino Unido en el desarrollo de fármacos, pero se queda atrás de EE. UU. Países como India e Israel están ganando terreno, respaldados por programas de financiación flexibles.
Desafíos políticos
El sector exige más apoyo a la política. BIO Deutschland critica la discriminación del sector de las pymes frente a las grandes corporaciones y exige incentivos fiscales. La Ministra Federal de Sanidad, Nina Waren, destacó recientemente la importancia de la biotecnología para la economía de la salud, pero faltan medidas concretas como un fondo de transformación reforzado.
Conclusión: No es un declive, pero hay que actuar
No se puede hablar de un "declive" del sector biotecnológico alemán, pero está perdiendo terreno en la competencia internacional. A los fuertes gastos en investigación y a una sólida cartera de productos se contraponen problemas de financiación, escasa transferencia de tecnología y obstáculos regulatorios. Para competir con EE. UU. o el Reino Unido, Alemania necesita una financiación específica, una mejor interconexión y unas condiciones marco más atractivas. Sin reformas, la industria corre el riesgo de malgastar su potencial.
Fuentes:
