Los estudios sugieren que factores ambientales como traumas de guerra o desnutrición severa en humanos pueden desencadenar cambios epigenéticos que afectan a la descendencia. Sin embargo, la herencia transgeneracional real a través de la línea germinal – es decir, sin exposición directa de las generaciones siguientes – sigue considerándose difícil de demostrar y es objeto de debate científico.
Un estudio publicado en 2025 ha detectado firmas epigenéticas de traumas relacionados con la violencia en tres generaciones de refugiados sirios. Los nietos de mujeres que habían experimentado violencia directa o indirectamente mostraron cambios en los patrones de metilación del ADN, incluso si la generación intermedia no se vio afectada directamente. Los cambios afectaron a genes relacionados con la regulación del estrés.
Patrones similares surgieron en el estudio clásico sobre el invierno del hambre holandés de 1944/45. Las personas expuestas prenatalmente durante la hambruna mostraron décadas después una metilación alterada del gen IGF2, importante para el crecimiento y el metabolismo. Los afectados tuvieron posteriormente un mayor riesgo de sobrepeso, diabetes y otras enfermedades metabólicas.
En descendientes de supervivientes del Holocausto también se observaron cambios epigenéticos en el gen FKBP5, que desempeña un papel central en la regulación de las hormonas del estrés. Los patrones de metilación diferían en supervivientes y sus hijos en dirección opuesta a los grupos de control y se asociaron con una reactividad al estrés alterada.
Proyectos de investigación como MULTIEPIGEN en la Universidad de Turku están investigando actualmente si las experiencias infantiles estresantes pueden transmitirse a través de epigenomas de esperma, influyendo así en el desarrollo cerebral de la siguiente generación. Los resultados muestran que los cambios epigenéticos en fases críticas del desarrollo – como la prenatal o antes de la pubertad – pueden dejar huellas a largo plazo.
Sin embargo, los científicos señalan limitaciones metodológicas. En humanos, la exposición directa, la transmisión social y los efectos epigenéticos a menudo son difíciles de separar. Muchos de los efectos observados también podrían explicarse por cambios en el comportamiento parental o factores ambientales. A diferencia de los modelos animales, en humanos faltan pruebas controladas de más de dos o tres generaciones.
Los hallazgos podrían explicar en el futuro por qué ciertos riesgos de enfermedades se agrupan familiarmente. Subrayan la importancia de la prevención en fases sensibles de la vida.
Fuentes (enlaces funcionales):
- Mulligan CJ et al. (2025): Epigenetic signatures of intergenerational exposure to violence in three generations of Syrian refugees. Scientific Reports. https://www.nature.com/articles/s41598-025-89818-z
- Heijmans BT et al. (2008): Persistent epigenetic differences asociadas con prenatal exposure to famine in humans. Proceedings of the National Academy of Sciences. https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.0806560105
- Yehuda R et al. (2016): Holocaust Exposure Induced Intergenerational Effects on FKBP5 Methylation. Biological Psychiatry. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26410355/
- University of Turku (2025): Childhood maltreatment affects sperm epigenome and may impact brain development (MULTIEPIGEN-Projekt). https://www.utu.fi/en/news/press-release/childhood-maltreatment-affects-sperm-epigenome-and-may-impact-brain-development
