La cooperación militar-tecnológica entre Corea del Norte e Irán se remonta a la década de 1980 y se ha intensificado en los últimos años, a pesar de las amplias sanciones de la ONU y la supervisión internacional. Ambos estados, que se ven a sí mismos como oponentes del orden mundial liderado por Estados Unidos, han fortalecido mutuamente sus capacidades mediante transferencias de tecnología de misiles, intercambio de ingenieros y proyectos de desarrollo conjuntos, con posibles repercusiones en la estabilidad regional en Oriente Medio y más allá.
El principio lo marcó la guerra Irán-Irak: Corea del Norte suministró cientos de misiles Scud-B y Scud-C, así como plantas de producción completas. Las fuerzas iraníes también recibieron apoyo técnico in situ para mantener y reproducir los sistemas de forma independiente. En la década de 1990 siguió el suministro de unos 150 misiles Nodong, junto con el conocimiento de producción. De esto surgió la familia iraní Shahab-3, que hasta hoy constituye la columna vertebral de la fuerza de misiles de alcance medio de Irán. Especialistas norcoreanos ayudaron en el establecimiento de plantas de fabricación y en la adaptación de la tecnología a los portadores iraníes.
Un hito fue el acuerdo de cooperación científica y técnica cerrado en 2012. Oficialmente, se trataba de campos como la tecnología de la información, la biotecnología y las energías renovables. En la práctica, sirvió como marco para el intercambio de tecnologías de doble uso y la transferencia de componentes de misiles. Expertos de la ONU han documentado repetidas violaciones desde entonces: componentes para propulsores de misiles basados en el motor RD-250, la misma tecnología que impulsa los misiles intercontinentales Hwasong-15 de Corea del Norte, se han suministrado desde 2013 a través de carga aérea, barcos y terceros países. Incluso después de 2020, los informes de la ONU han comunicado la continuación de tales transferencias, incluida la ayuda técnica en proyectos de largo alcance.
La logística de la cooperación está organizada de manera muy profesional. La aerolínea estatal norcoreana Air Koryo y los vuelos de carga iraníes sirven como canales de transporte, a menudo con transbordos en terceros países. Listas negras de empresas como KOMID y Green Pine, ambas sancionadas desde hace años, desempeñan un papel central. Ingenieros norcoreanos viajan regularmente a Irán para apoyar líneas de producción y realizar trabajos de mantenimiento. A cambio, el petróleo, las divisas y otros recursos fluyen hacia Pyongyang a través de canales de elusión.
Los recientes ataques militares estadounidenses e israelíes contra instalaciones iraníes en 2025 no han interrumpido la cooperación, sino que aparentemente la han acelerado. Corea del Norte observa de cerca los acontecimientos y los utiliza internamente para justificar su propia disuasión nuclear. Los expertos ven aquí una simbiosis creciente: Irán se beneficia de la experiencia norcoreana en tecnología de combustible sólido y miniaturización, mientras que Pyongyang obtiene ingresos a través de los suministros y desarrolla indirectamente su arsenal. Aunque la transferencia directa de ojivas nucleares completas sigue sin confirmarse, la cooperación a largo plazo en misiles crea la base técnica para tal escalada.
A nivel internacional, la asociación se considera un desafío grave para el régimen de no proliferación. Ambos países eluden sistemáticamente las resoluciones de la ONU, lo que conduce a una erosión de los mecanismos de control globales. En Oriente Medio, un mayor fortalecimiento del arsenal de misiles iraní podría incitar a los estados vecinos a iniciar sus propios programas de rearme. Corea del Norte, a su vez, demuestra con la cooperación que las sanciones por sí solas no detienen la proliferación. Por lo tanto, los observadores exigen una mayor coordinación entre los servicios de inteligencia occidentales y una supervisión más estricta de las rutas aéreas y marítimas para interrumpir las redes de suministro de forma sostenible. El eje Pyongyang-Teherán sigue siendo así un factor central para la situación de seguridad mundial.


